Parasha Vezot-Haberaja (Comentarios)

“Y esta es la bendición que Moshé, el hombre de D-os, otorgó a los Hijos de Israel antes de su muerte”(33:1)

La Parashá anterior concluye “… y no has de entrar allí, en la Tierra que Yo les doy a los hijos de Israel”. La Torá nos dice (Devarim 3:26) que el Pueblo Judío fue realmente el responsable de que Moshé no entre a la Tierra de Israel, y por eso no se merecían recibir su bendición. Sin embargo, Moshé no guardó resentimiento hacia ellos, y los bendijo con todo el corazón. Es por eso que la Torá lo llama “el hombre de D-os” – así como D-os es Misericordioso y perdona nuestras transgresiones, Moshé fue misericordioso y se acercó a D-os emulando Su Misericordia en perdonar transgresiones.
Tsror Hamor in Mayaná shel Torá

Moshé Rabenu bendijo al Pueblo Judío para que cada uno de ellos en cada generación tenga la oportunidad de alcanzar una afinidad espiritual con D-os – que sea un “hombre de D-os”. Esto es lo que nos insinúa este versículo: La bendición de Moshé fue que cada uno de ellos pueda ser un“hombre de D-os, antes de su (propia) muerte” Or Tzadikim

“La Torá que Moshé nos ordenó es el patrimonio de la Congregación de Yaacov”(33:4).

Hay una gran diferencia entre una herencia y un patrimonio. Una herencia es la sola posesión del que la hereda – él puede hacer con ella lo que desee – consumirla, invertirla, o derrocharla. Sin embargo, un patrimonio debe ser cuidado y conservado y pasado a la generación siguiente, intacto. La Torá es nuestro patrimonio, no nuestra herencia. Debemos pasarla a las próximas generaciones así como la encontramos, y no abreviada, alterada o adulterada. Escuchado de Rabi Najman Bulman

“…ante los ojos de todo Israel” (34:12)

Estas son las últimas palabras de la Torá. Todo el Pueblo Judío fue testigo de todos los milagros que fueron performados a través de Moshé Rabenu. Con sus propios ojos ellos vieron , y “ver es creer”. En otras palabras, su creencia surgió de ver. Su fe en Moshé surgió de su contacto diario con milagros que no fueron presenciados por un pequeño número de personas que convencieron a otras a través del carisma o coacción. Sino que su fe fue el resultado del hecho de que toda la nación – “los ojos de todo Israel”fueron testigos de la división del Mar Rojo, de la Asamblea en el Monte Sinai, y la comida milagrosa que descendía en la medida justa para alimentar por sólo un día, excepto los Viernes que encontraban una porción doble que les alcanzaba para Shabat también. Este fue un milagro experimentado por todo el Pueblo Judío cada día por cuarenta años!!! Este fue el “ver” que sirvió como fundación para la fidelidad tan fuerte del Pueblo Judío a través de la larga noche de exilio. Con sus propios ojos ellos vieron que Moshé, el profeta de D-os, era auténtico – y que su Torá, la Torá de un D-os Viviente, era Verdad. Basado en Or Hajaím Hakadosh

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