Haftara Ki-Tavo

Yeshayahu 60 : 1 – 22

En esta, la última de las siete haftarot de consuelo, el profeta Isaías llama a Jerusalem a levantarse del dolor de la oscuridad y la sombra, y a brillar ante el mundo con toda su gloria. La luz de la redención, tanto física como espiritual, irradia sobre ella. Sus hijos, que hace tanto desaparecieron, retornan y las naciones del mundo despiertan al reconocimineto de Hashem y de que el Pueblo Judío son sus emisarios.

Esta redención, en contraste con las anteriores, será la final y completa. “Nunca más tu sol se pondrá, ni tu luna menguará, pues Hashem será para ti una luz eterna, y finalizados serán tus dias de luto.”

“Los hijos de extranjeros construirán las murallas de tu ciudad…” (60:10)

En verdad el Pueblo Judío nunca necesitó murallas del todo. Pues ningún hombre osaría levantar batalla contra ellos, y por eso no necesitaban fuertes ni fortalezas.

Sin embargo ‘los hijos de extranjeros’ –no-judíos que aceptaron para sí mismos las siete leyes de Noé-ellos seguramente necesitan las murallas. Pues de acuerdo al Rambam, la ley de un guer toshav (un no-judío que aceptó las siete leyes de Noé) es solo aplicable durante el tiempo en que la costumbre era de tener las ciudades amuralladas. De modo que ‘los hijos de extranjeros’ construían las murallas de la ciudad para tener el estatus de guerim toshavim. Pues una vez que lograron este estatus, el Pueblo Judío tiene la mitzvah de proveeer su alimento y bienestar.

Una muralla puede ser más que una portección contra los enemigos…

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