Parasha Tazria – Metzora (Comentario)

“El Kohen mirará y he aquí que la mancha no cambió de color” (lit. no cambió su ojo) (13:55)

Denme una palabra en castellano que equivalga a “chic” en francés. Chic es algo tan pero tan francés que para traducirlo al castellano haría falta un cargamento entero de adjetivos. Los rasgos de un país se evidencian en su idioma. En cada idioma hay palabras que no pueden traducirse directamente a ninguna otra lengua.

En Yidish (y en hebreo) hay una palabra: fargin. Fargin significa sentir placer cuando a otra persona le va bien, sin sentir ni una pizca de celos.

La felicidad depende del modo en que se mira la vida. El vaso puede parecernos medio lleno o medio vacío. Depende de cómo uno utilice los ojos.

En la parashá de esta semana hay una detallada descripción de una enfermedad espiritual denominada tzaraat. Una de las faltas que produjo esta aflicción fue no saber fargin; el ojo angosto, la constricción de la visión.

Cuando una persona enfoca la realidad del modo correcto, se da cuenta de que no hay nada en este mundo que sea mera coincidencia.

Por ejemplo, pongamos por caso que mi vecino y yo compramos billetes de lotería. El compró el No. 17756233/a/th/567 y yo compré el No. 17756233/a/th/568. Dos semanas más tarde me levanto y oigo que mi vecino grita con todos sus pulmones: “¡¡¡Me gané diez millones!!! ¡¡¡Me gané diez millones!!!”.

Si mis ojos enfocan en la realidad del modo correcto, de inmediato voy a sentir una inmensa felicidad por mi vecino, porque yo no tenía ninguna chance de ganar la lotería. Aunque yo tenía el billete siguiente, hubiera dado exactamente lo mismo si hubiese tenido el billete 0001. La misma diferencia.

La felicidad es entender que lo que Hashem decreta para una persona es de esa persona y siempre fue suyo. No hay “cerca” de lo que les toca a los demás. El que piensa lo contrario se está engañando a sí mismo. Y darse cuenta de eso es uno de los secretos de la felicidad en este mundo.

Cabe destacar que en hebreo, las palabras “aflicción de tzaraat” (nega) y “placer” (oneg) se escriben exactamente con las mismas letras: nun, guimel, ain. La única diferencia entre ambos términos es dónde se coloca la letra ain. En hebreo, ain significa “ojo”. Si uno coloca el ojo en el sitio equivocado, termina sufriendo una enfermedad espiritual, nega. Pero si coloca el ojo en el lugar adecuado, uno siente placer, oneg. El placer que viene de “farginear”. El placer que viene de mirar el mundo a través de la lente de la realidad.

Mesilat Yesharim, Jidushei ha Rim



“Hashem le habló a Moshé, diciendo: Esta será la ley del Metzorá” (14:1)

Metzo-ra ———Motzi-(shem)-ra————-hablar mal de alguien

(lit. “sacar un mal nombre”, implica mentir).

Sobre gastadas ruedas de acero, las puertas de la fábrica se abrieron de par en par. Allí, bajo la luz gris del alba, estaban las máquinas. Una detrás de la otra, en una larguísima fila cuyo fin se encontraba lejos, muy lejos. Eran grises y azul opaco. Majestuosas. Maravillosas. Las 248 . Una máquina tras otra máquina tras otra máquina.

El supervisor condujo a su nuevo empleado por el pasillo central. Pasaron junto a todas ellas en reverente silencio. Después de lo que pareció como un siglo, llegaron al final. Y allí se pararon, juntos, al final de este vasto despliegue de poder industrial, contemplándolo.

Allí estaba, diferente del resto de las máquinas igual que Moby Dick era diferente del resto de las ballenas. Enorme, imponente, sola, formidable.

“Es ésta” dijo el supervisor. “Esta. Sin esta máquina, todas las otras máquinas no valen absolutamente nada. Nada de nada. De esta máquina penden la vida y la muerte”.

La lengua es la máquina más poderosa del mundo entero.

En esta vasta fábrica llamada el Hombre, hay doscientas cuarenta y ocho máquinas, cada tendón corresponde a una mitzvá. Pero la lengua tiene un poder mayor que el resto.

Una palabra puede matar a distancias que ni siquiera el más poderoso cohete puede alcanzar. Una palabra puede causar una plaga más nociva que el antrax. Y aun así, una palabra puede curar con más poder que una cirugía a corazón abierto. Una palabra puede decir más que el más brillante y colorido ramo de flores.

El mundo fue creado con palabras: “En el comienzo D-os creó los Cielos y la Tierra…”. El creó toda la existencia con las dos veintidós letras del alfabeto hebreo. Y le dio al hombre esa máquina tan increíblemente poderosa: la lengua. No hay ningún animal en el mundo que pueda hablar. Podrán hacer ruidos, sí. Pero hasta la fecha, ninguna ballena publicó un libro de poemas.

El Hombre es el único Hablador de toda la existencia. A él se le confió una máquina muchísimo más poderosa que el átomo, y además, mucho más peligrosa. Porque con una sola palabra se pueden destruir mundos y con una sola palabra se los puede crear.

Jafetz Jaim

“Una mujer, cuando diere a luz…” (12:2)

Cuando un primogénito viene al mundo, ocurren dos creaciones: el niño, y los padres. El equipo de tres socios que conforman Hashem y los dos padres crean al niño, pero el niño también “creó” a los padres. Hasta ahora eran simples personas. Ahora son padres.

El Midrash dice que si el hombre es digno “precede a toda la creación”. ¿Cómo el hombre va a preceder a toda la creación, cuando fue creado último, el sexto día?

En la ley judía, el padre le lega a su primogénito una porción doble. ¿Por qué? Porque ese hijo fue el que lo convirtió en padre.

El Pueblo Judío es llamado “Mi hijo, mi primogénito, Israel”, porque el Pueblo Judío fue el que, por decirlo de alguna manera, “convirtió a Hashem en el Padre del mundo”. Ellos son los que atestiguan Su existencia.

Todos los israelitas son los primogénitos de Hashem. Si, a causa de nuestras acciones, hacemos que el nombre de Hashem sea querido en este mundo, si la gente nos mira y ve que hay un D-os que rige el mundo, entonces somos considerados dignos. Y entonces “precedemos a toda la Creación”. Cuando hacemos a Hashem el Padre del mundo, nos hacemos dignos de ser los “primogénitos”.

Meshej Jojmá
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: