Y relatarás a tu hijo (V´higaditá l´vinjá) (1)

Los primeros ocho párrafos, comenzando con “Avadim Haínu” y concluyendo con “El hijo que no sabe preguntar”, fueron colocados al principio de la Hagadá para corresponder con “V’higaditá l’vinjá — Y relatarás a tu hijo”, la primera frase del Versículo Fuente. Cada párrafo contribuye un elemento esencial para describir las palabras “V’higaditá l’vinjá“, “Y relatarás a tu hijo”.

Cuando leemos el párrafo de “Avadim Haínu“, nos suena como el principio de la historia. En verdad, muchos comentaristas de la Hagadá opinan que el párrafo “Avadim Haínu” es un recuento narrativo, el primer episodio en la saga de nuestra esclavitud en Egipto. Sin embargo, si retrocedemos unos pasos y miramos a “Avadim Haínu” en una perspectiva amplia con la totalidad de la Hagadá, veremos que en verdad no forma parte de la historia del Éxodo. (Anotación: Es tan extensamente aceptado que es una narración que ha evolucionado la costumbre de introducir la recitación del “Avadim Haínu” diciendo, “La respuesta a las cuatro preguntas de Ma Nishtaná es la siguiente…”.)


Esta mala interpretación fácil de hacer es causada por la insinuación de las primeras doce palabras del “Avadim Haínu” que ciertamente suenan como una historia:

Fuimos esclavos al Faraón en Egipto, y Hashem nuestro D-os nos sacó de ahí con mano fuerte y brazo extendido.

Sin embargo, aparte de estas pocas palabras, nada más en este párrafo, o los siguientes siete párrafos, incluso remotamente se asemejan a una historia narrada. No encontramos ninguna historia hasta que llegamos al párrafo “Mit’jilá Ovdei Avodá Zará Haiú Avoseinu” (¡nueve párrafos más tarde!). Lo cual nos deja con una pregunta. Si “Avadim Haínu” no nos cuenta parte de la historia, entonces ¿qué nos está diciendo? La respuesta tiene implicaciones profundas.

La oración, Fuimos esclavos al Faraón en Egipto, y Hashem nuestro D-os nos sacó de ahí con mano fuerte y brazo extendido, no es el principio de la historia del Éxodo, sino que es la declaración de la razón fundamental de POR QUÉ estamos todos obligados a relatar la historia del Éxodo.

PORQUE fuimos esclavos al Faraón en Egipto, estamos obligados a contar la historia del Éxodo y a expresar nuestra tremenda gratitud a nuestro Salvador, pues si no nos hubise sacado de Egipto todavía estaríamos ahí. “Avadim Haínu” es el motivo POR QUÉ tenemos la mitzvá de relatar la historia; no es la historia en sí.

Profundicemos más en esta idea preguntando otra pregunta básica: ¿Por qué debe cada judío relatar el Éxodo, por qué debe incluso el erudito más sabio contar la historia, cada año y año, la cual ya todos conocen?

De primera impresión, podríamos decir que el motivo de esta obligación es para que todos reconozcamos que nuestras vidas y nuestra libertad proviene de Hashem. A través de recordar el Éxodo, nos acordamos que es la mano omnipotentemente abierta de Hashem la que nos da todo lo que necesitamos. Este reconocimento renovado nos inspira a reforzar nuestro amor, reverencia, y servicio a D-os.

Sin duda esta es una explicación apropiada para la obligación de relatar el Éxodo. Aún así — parece haber algo más en esta mitzvá, pues si su propósito fuera solamente mejorar nuestra devoción por Hashem, entonces ¿por qué los judíos sabios, santos, y rectos, quienes están constantemente conscientes de la grandeza de Hashem, están obligados a relatar el Éxodo? Debe de haber un propósito mayor detrás de esta mitzvá. Es este propósito el que nos dará una revelación profunda en la mitzvá de relatar el Éxodo.

En verdad, el relatar los eventos del Éxodo no es tan sólo para nuestro propio beneficio espiritual. Es también para el de nuestros hijos. Pues cuando relatamos el Éxodo, no solamente aseguramos que no nos olvidaremos lo que D-os hizo por nosotros, sino que también garantizamos que nuestros hijos y futuras generaciones se recordarán del Éxodo y se darán cuenta que también sus vidas fueron fundamentalmente afectadas por ese evento cataclísmico, y como consecuencia, reconocerán su responsabilidad personal de alabar y agradecer al Todopoderoso. Para asegurar este reconocimiento perenne de lo que D-os hizo por su pueblo, cada judío esta obligado a contar y elaborar sobre los eventos del Éxodo, sin importar su sabiduría y conocimiento, pues no es sólo para su beneficio, sino que para el de las futuras generaciones del pueblo judío.

Si ciertos individuos hubiesen sido eximidos de esta obligación, sería concebible que el Éxodo se olvidaría. Cualquier judío conocedor de historia se eximiría a sí mismo justificando que él ya conoce los eventos históricos. Estando eximido de contar la historia del Éxodo, dejaría a sus hijos ignorantes de lo significativo que es su pasado, ignorantes de su propósito en el presente y de sus responsabilidades para el futuro. Al requerir que cada persona relate el Éxodo, sin importar su conocimiento, la Torá evita este problema. Esto garantiza la continua conciencia de nuestra historia colectiva y las responsabilidades y privilegios que ella implica.

Ahora entendemos el párrafo “Avadim Haínu“. El único, pero crítico, propósito de “Avadim Haínu” es el de informarnos que la obligación de contar la historia del Éxodo recae sobre cada judío, incluso que ya la conoce y que no necesita volver a contarla. Pues no es sólo para su bien que debe contarla, sino para el de todas las generaciones que le siguen. “Avadim Haínu” por lo tanto dice:

Fuimos esclavos a un rey opresivo y a una nación opresiva. Sólo D-os, a través de Su milagrosa providencia Divina, nos sacó de ahí. De no liberarnos, nosotros, nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos estaríamos todavía subyugados al Faraón en Egipto. Todas las generaciones siguientes hubieran nacido a la opresión de Egipto. Por lo tanto, por cuanto que todas las generaciones futuras también estuvieron incluídas en la redención, también ellas están obligadas a alabar y agradecer a D-os por la salvación de la esclavitud a la libertad. Para asegurar que ellos estarán enteradas de su responsabilidad privilegiada, estamos todos obligados a relatar el Éxodo “e incluso si todos fuésemos sabios”. Pues este es el estratagema que no fallará en mantener vivos los eventos del Éxodo en la mente y corazón del pueblo judío.

Nuestras preguntas comienzan a desaparecer.

1) “Avadim Haínu” tiene un propósito evidente y no está fuera de orden en la Hagadá. Por cuanto que no se pretende que sea parte de la historia sino que el ímpetu para contar la historia, está apropiadamente colocado al principio de la Hagadá, antes de contar la historia.
La declaración “Y si el Santo, Bendito sea, no hubiese sacado a nuestros padres de Egipto, entonces nosotros, nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos estaríamos todavía subyugados al Faraón en Egipto” no repite la idea que aparece luego en “B’jol Dor va’Dor“, que debemos vernos como si nosotros mismos fuimos redimidos de Egipto. Sino que, este declara el propósito de nuestra obligación de relatar el Éxodo — si no por nosotros, entonces por nuestros hijos quienes también fueron afectados por el evento.

2) Una vez que entendemos que el propósito de relatar el Éxodo no es sólo por nosotros, sino por nuestros hijos y futuras generaciones, podemos entender por qué debemos relatar el Éxodo incluso que fuéramos todos sabios — “V’afilu kulanu jajamim“. El propósito del relato no es para nosotros, sino para nuestros hijos. El requerir que cada individuo relate el Éxodo, sin importar su nivel de conocimiento, es el método infalible para asegurar que nuestros hijos estén enterados de él y de su importancia.

3) Ahora entendemos por qué la palabra “E” fue agregada a “V’afilu kulanu jajamim — E incluso si todos fuésemos sabios… no obstante estaríamos obligados a relatar la historia de la salida de Egipto”. “V’afilu kulanu jajamim” no es una declaración aislada, sino que un corolario de la oración anterior, “… nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos estaríamos todavía subyugados al Faraón en Egipto”. Una vez que sabemos que la razón de ser de la obligación es por el bien de nuestros hijos, para asegurar que ellos sabrán que también ellos fueron redimidos, la deducción lógica es cada uno de nosotros de relatarlo, “e incluso si todos fuésemos sabios… no obstante estaríamos obligados a relatar la historia de la salida de Egipto.”

La misma Torá insinuó sutilmente este motivo para la obligación cuando redactó la orden, “V’higaditá l’vinjá — Y le RELATARÁS A TU HIJO…”, al usar el verbo “relatar” y enfatizando relatar a “tu hijo”. Si el propósito fuera por nosotros y no por nuestros hijos, la orden sería redactada, “V’zajartá — Y TÚ recordarás…”.

Los Rabinos, siguiendo el ejemplo de la Torá de que el propósito de contar la historia del Éxodo no es sólo por nosotros sino que por nuestros hijos, introducjeron costumbres adicionales por el bien de los niños, tal como sacar el plato del Seder antes de iniciar la comida, y hacer que los niños arrebaten el Afikoman. Estas costumbres fueron introducidas para capturar la atención e interés de los niños y para alentar sus preguntas, de esta manera asistiéndonos a formar en ellos la conciencia del Éxodo.

En conclusión, “Avadim Haínu” no es el principio de la historia, sino que una declaración pedagógica dándonos la razón de por qué estamos obligados a relatar el Éxodo incluso si todos fuésemos sabios. La inclusión de “Avadim Haínu” aquí esta basada en las palabras “V’higaditá l’vinjá“, las primeras palabras del versículo que sirve de base para la Mitzvá de la noche del Seder. “Avadim Haínu” encierra la esencia de “V’higaditá l’vinjá — Y relatarás a tu hijo”: el propósito de relatar el Éxodo es para que nuestros hijos sean conscientes de lo que D-os hizo por nosotros, y por ellos.

Los siete párrafos que le siguen están también basados en las palabras “V’higaditá l’vinjá“:

Maasé B’Rabi Eliezer” es un ejemplo de contar la historia “incluso si todos fuésemos sabios.” Cinco de los más grandes Tanaim, Rebi Eliezer, Rabi Iehoshúa, Rabi Elazar ben Azaria, Rabi Akiva, y Rabi Tarfon, eruditos eminentes cuyas mentes estaban sumergidas en las profundidades de cada sección de Torá, aún así elaboraron sobre la historia del Éxodo a lo largo de la noche. Ellos sabían que el propósito de la obligación no era solamente para el individuo, sino para generaciones futuras — “Y relatarás a tu hijo.”

Amar Rabi Elazar ben Azaria” es también un agregado importante a esta sección de la Hagadá. A pesar que hay una obligación de mencionar el Éxodo cada noche del año, la obligación en la noche de Pesaj es diferente. Todas las demás noches uno está obligado simplemente a mencionar el Éxodo a sí mismo, mientras que en la noche de Pesaj uno debe contarle la historia a otra persona, e incluso si no hay nadie más presente, debe contársela a sí mismo para asegurar de que nunca será olvidada.

Siguen los párrafos que tratan con los cuatro hijos, mostrando las respuestas a las preguntas de los cuatro tipos de hijos. Estos párrafos apropiadamente aparecen en la sección de la Hagadá correspondiente a “Y relatarás a tu hijo”. La respuesta al último hijo, el hijo que no sabe preguntar, es el mismo versículo que es la fuente de la obligación de contar la historia del Éxodo — un final apropiado para esta sección de la Hagadá.

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