Hagada de Pesaj Parte 3

Se vierte la cuarta copa y se abre la puerta. Se dice lo siguiente:

Derrama tu ira sobre las naciones que no Te reconocen, y sobre los reinos que no invocan Tu Nombre. Por cuanto han devorado a Iaacov y asolaron su morada (Sal. 79:6-7). Derrama sobre ellos Tu indignación, y que el furor de Tu enojo los alcance (Sal. 69:25). Persíguelos con furor y destrúyelos de debajo de los cielos de Adonai (Eijá 3:66).

HALEL NIRTZA

No por nosotros, Adonai, no por nosotros, sino en aras de Tu Nombre, concede gloria, a causa de Tu bondad y de Tu verdad. ¿Por qué han de decir las naciones: “Dónde, ahora, está su Dios”? Sí, nuestro Dios está en el cielo, cuanto El desea, El hace. Los ídolos de ellos son de plata y oro, producto de las manos humanas. Tienen boca, mas no pueden hablar; tienen ojos, mas no pueden ver; tienen oídos, mas no pueden oír; tienen nariz, mas no pueden oler; sus manos no pueden tocar; sus pies no pueden caminar; no producen sonido en su garganta. Aquellos que los hacen serán como ellos — todos los que depositan su fe en ellos. Israel, ¡confía en Adonai! El es su ayuda y su escudo. Casa de Aharón, ¡confía en Adonai! El es su ayuda y su escudo. Vosotros que teméis a Adonai, ¡confiad en Adonai! El es su ayuda y su escudo (Sal. 115:1-11).


Adonai, que siempre nos tiene presentes, que El bendiga: Que El bendiga la Casa de Israel; que El bendiga la casa de Aharón; que El bendiga a todos aquellos que temen a Adonai, a los pequeños como a los grandes. Que Adonai incremente [la bendición] sobre vosotros, sobre vosotros y vuestros hijos. Benditos sois por Adonai, Hacedor del cielo y de la tierra. Los cielos son los cielos de Adonai, mas la tierra El la dio a los hijos del hombre. Los muertos no pueden alabar a Dios, ni tampoco alguno de los que descienden al silencio [de la tumba]. Mas nosotros bendeciremos a Dios desde ahora hasta la eternidad. ¡Haleluiá — alabad a Dios! (Sal. 115:12-18)

Amaría que Adonai escuchara mi voz, mis súplicas, si El volviera Su oído hacia mí en los días en que clamo. Fui preso de los estertores de la muerte y la miseria de la tumba me sobrecogió; hallé aflicción y dolor. Invoco el Nombre de Adonai: “Adonai, Te imploro, ¡salva mi alma!” Adonai es graciable y justo; nuestro Dios es compasivo. Adonai cuida a los simples; fui llevado muy bajo y El me salvó. Regresa, alma mía, a tu tranquilidad, pues Adonai te ha concedido bien. Pues Tú has librado mi alma de la muerte, a mis ojos de las lágrimas, a mis pies de tropezar. Andaré ante Adonai en las tierras de los vivientes. Tuve fe aun cuando declaré: “Estoy muy afligido”; [aun cuando] dije en mi arrebato: “Todos los hombres son engañosos” (Sal. 116:1-11).

¿Qué puedo proponer a Adonai por todos Sus beneficios para conmigo? Alzaré la copa de la salvación y proclamaré el Nombre de Adonai. Saldaré mis votos a Adonai en presencia de todo Su pueblo. Penosa a los ojos de Adonai es la muerte de Sus fieles. Te agradezco, Adonai, que puesto que soy Tu servidor, soy Tu servidor el hijo de Tu doncella, Tú has abierto mis ataduras. A Ti he de traer una ofrenda de gratitud, y proclamaré el Nombre de Adonai. Saldaré mis votos a Adonai en presencia de todo Su pueblo, en los atrios de la Casa de Adonai, en medio de Jerusalén. Alabad a Dios (Sal. 116:12-19).

Alabad a Adonai, todas las naciones; ensalzadle, todos los pueblos. Pues Su bondad fue poderosa sobre nosotros, y la verdad de Adonai es eterna. ¡Haleluiá — alabad a Dios! (Salmo 117)

Ofreced alabanza a Adonai porque El es bueno,
porque Su bondad es eterna.
Que Israel [lo] declare,
porque Su bondad es eterna.
Q ue la Casa de Aharón [lo] declare,
porque Su bondad es eterna.
Que quienes temen a Adonai [lo] declaren,
porque Su bondad es eterna.

Desde la aflicción llamé a Dios; con inmenso alivio, Dios me respondió. Adonai está conmigo, no temo — ¿qué puede hacerme el hombre? Adonai está conmigo entre quienes me ayudan, veré [la caída de] mis enemigos. Es mejor cobijarse en Adonai que confiar en el hombre. Es mejor cobijarse en Adonai que confiar en los nobles. Todos los pueblos me rodearon, pero en el Nombre de Adonai los reduciré. Me rodearon, me cercaron, pero en el Nombre de Adonai los reduciré. Me rodearon como abejas, sin embargo serán extinguidos cual espinas en el fuego; en el Nombre de Adonai los reduciré. Vosotros [mis enemigos] me empujasteis repetidamente para que cayera, mas Adonai me ayudó. Dios es mi fortaleza y canto, y El ha sido una ayuda para mí. El sonido de júbilo y salvación resuena en las tiendas de los justos: “¡La diestra de Adonai ejecuta actos de valor. La diestra de Adonai es exaltada; la diestra de Adonai ejecuta actos de valor!” No pereceré, sino que viviré y relataré los actos de Dios. Sí, Dios me ha castigado, mas El no me entregó a la muerte. Abridme los portales de la justicia; entraré por ellos y alabaré a Dios. Este es el portal de Adonai, los justos entrarán por él. Te agradezco pues Tú me has respondido, y Tú has sido mi liberación. (Repítase “Te agradezco…”). La piedra que los constructores aborrecieron se ha convertido en la principal piedra angular. (Repítase “La piedra…”). De Adonai ha sido esto; es maravilloso a nuestros ojos. (Repítase “De… ha sido…”). Este es el día que Adonai ha hecho, alegrémonos y regocijémonos en él. (Repítase “Este es el día…”) (Sal. 18:5-24).

Te imploramos, Adonai, ¡sálvanos!
Te imploramos, Adonai, ¡sálvanos!
Te imploramos, Adonai, ¡concédenos éxito!
Te imploramos, Adonai, ¡concédenos éxito! (Sal. 118:25)

Bendito es aquél que viene en el Nombre de Adonai; os bendecimos desde la Casa de Adonai. (Repítase “Bendito es aquél…”). Adonai es un Dios benévolo y El nos ha dado luz; liad la ofrenda del festival con cuerdas hasta [que la llevéis a] los cuernos del altar. (Repítase “Adonai es…”). Tú eres mi Dios y Te alabaré, mi Dios, y Te exaltaré. (Repítase “Tú eres…”). Alabad a Adonai porque El es bueno, porque Su bondad es eterna. (Repítase “Alabad…”).

Adonai nuestro Dios, todas Tus obras Te alabarán, y Tus piadosos, los justos que ejecutan Tu voluntad, y todo Tu pueblo, la Casa de Israel, con canto jubiloso alabará y bendecirá, ensalzará y glorificará, exaltará y adorará, santificará y proclamará la soberanía de Tu Nombre, Rey nuestro. Porque es bueno alabarte, y apropiado cantar a Tu Nombre, porque desde el mundo más alto al más bajo Tú eres Dios. Bendito eres Tú Adonai, Rey ensalzado con alabanzas.

Alabad a Adonai pues El es bueno, pues Su bondad es eterna;

Alabad al Dios de los seres excelsos, pues Su bondad es eterna;

Alabad al Amo de las huestes celestiales, pues Su bondad es eterna;

Quien obra grandes maravillas solo, pues Su bondad es eterna;

Quien crea los cielos con entendimiento, pues Su bondad es eterna;

Quien extiende la tierra sobre las aguas, pues Su bondad es eterna;

Quien hace las grandes luminarias, pues Su bondad es eterna;

El sol para regir de día, pues Su bondad es eterna;

La luna y estrellas para regir de noche, pues Su bondad es eterna;

Quien golpeó a Egipto a través de sus primogénitos, pues Su bondad es eterna;

Y sacó a Israel de en medio de ellos, pues Su bondad es eterna;

Con mano fuerte y con brazo extendido, pues Su bondad es eterna;

Quien partió el Iam Suf en fracciones, pues Su bondad es eterna;

E hizo pasar a Israel a través de él, pues Su bondad es eterna;

Y zarandeó al Faraón y a su ejército dentro del Iam Suf, pues Su bondad es eterna;

Quien condujo a Su pueblo a través del desierto, pues Su bondad es eterna;

Quien golpeó a grandes reyes, pues Su bondad es eterna;

Y dio muerte a poderosos reyes, pues Su bondad es eterna;

A Sijón, rey de los amoritas, pues Su bondad es eterna;

Y a Og, rey de Bashán, pues Su bondad es eterna;

Y dio la tierra de ellos como herencia, pues Su bondad es eterna;

Una herencia a Israel Su servidor, pues Su bondad es eterna;

Quien en nuestra humillación nos recordó, pues Su bondad es eterna;

Y nos redimió de nuestros opresores, pues Su bondad es eterna;

Quien da alimento a toda carne, pues Su bondad es eterna;

Alabad al Dios del cielo, pues Su bondad es eterna.

Bendiga el alma de todo ser viviente Tu Nombre, Adonai nuestro Dios, y el espíritu de toda criatura glorifique y exalte permanentemente el recuerdo de Ti, Rey nuestro. Desde el mundo más alto hasta el más bajo, Tú eres el Dios Todopoderoso; y fuera de Ti no tenemos Rey, Redentor y Salvador que libera, rescata, sustenta, responde y Se apiada en todo momento de aflicción y tribulación; no tenemos otro Rey más que Tú. [Tú eres] el Dios de las primeras y de las últimas [generaciones], Dios de todas las cosas creadas, Amo de todos los acontecimientos, que es ensalzado con múltiples alabanzas, que dirige Su mundo con bondad, y a Sus criaturas con compasión. En verdad, Adonai no dormita ni duerme. Es El quien anima a los que duermen, quien despierta a los que dormitan, quien hace hablar al mudo, quien libera a los atados, quien sostiene a los que caen, y quien endereza a los encorvados. Solamente a Ti damos gracias. Aun si nuestra boca estuviera tan llena de cántico como el mar [está lleno de agua], nuestra lengua de melodía como el bramido de sus olas, y nuestros labios de alabanza como el ancho del firmamento, y nuestros ojos resplandecieran como el sol y la luna, nuestras manos estuvieran extendidas como [las alas de] las águilas del cielo, y nuestros pies fuesen ligeros como el ciervo — aun así no nos sería suficiente para agradecerte, Adonai nuestro Dios y Dios de nuestros padres, y para bendecir Tu Nombre siquiera por una de las innumerables miríadas de favores, milagros y maravillas que Tú has hecho para con nosotros y para con nuestros padres anteriormente. Adonai nuestro Dios, Tú nos has liberado de Egipto, redimido de la casa de la esclavitud, sostenido cuando sufrimos hambre y alimentado cuando gozamos abundancia, rescatado de la espada y salvado de la plaga, y protegido de enfermedades graves y persistentes. Hasta ahora Tus mercedes nos han ayudado y Tus bondades no nos han abandonado; y Tú, Adonai nuestro Dios, nunca nos abandonarás. Por eso, los miembros que Tú has dispuesto dentro de nosotros, el espíritu y el alma que Tú has insuflado en nuestras narices, y la lengua que Tú has puesto en nuestra boca — todos ellos han de agradecer, bendecir, alabar y glorificar, exaltar y adorar, santificar y proclamar la soberanía de Tu Nombre, Rey nuestro. Porque toda boca ha de dar las gracias a Ti, toda lengua ha de jurar con Tu Nombre, todo ojo ha de mirar a Ti, toda rodilla ha de arrodillarse ante Ti, todos aquellos que están erguidos han de prosternarse ante Ti, todos los corazones han de temerte y cada una de las partes más interiores ha de cantar a Tu Nombre, tal como está escrito: Declare todo mi ser: ¡Adonai, quién es como Tú, que salva al pobre del que es más fuerte que él, al pobre y al menesteroso del que iba a robarle! (Sal. 35:10) ¡Quién puede asemejarse a Ti, quién puede igualarse a Ti, quién puede compararse a Ti, el grande, poderoso y temido Dios, Dios ensalzado, Poseedor del cielo y la tierra! Te loaremos, ensalzaremos y glorificaremos, y bendeciremos Tu santo Nombre, como está dicho: [Un Salmo] por David: bendice a Adonai, alma mía, y todo mi ser — Su santo Nombre (Sal. 103:1).

Tú eres el Todopoderoso en virtud de la fuerza de Tu poder; el Grande en virtud de la gloria de Tu Nombre; el Poderoso para siempre, y el Temido en virtud de Tus actos que inspiran temor; el Rey que está sentado sobre un trono elevado y sublime.

Aquél que mora para la eternidad, ensalzado y santo es Su Nombre. Y está escrito: Cantad jubilosamente a Adonai, vosotros los justos; corresponde a los rectos ofrecer alabanza (Sal. 33:1). Por boca de los rectos Tú eres ensalzado; por los labios de los justos Tú eres bendecido; por la lengua de los piadosos Tú eres santificado; y en lo más íntimo de los sagrados Tú eres alabado.

En las asambleas de las decenas de miles de Tu pueblo, la Casa de Israel, con cánticos sea Tu nombre glorificado, nuestro Rey, en cada generación. Pues esa es la obligación de todos los seres creados, Adonai nuestro Dios y Dios de nuestros padres, dar gracias, loar, alabar, glorificar, exaltar, ensalzar, bendecir, magnificar y aclamar a Ti, aún más que todas las palabras de cánticos de alabanzas y adoraciones de David, el hijo de Ishai, Tu ungido servidor.

Y por eso sea Tu Nombre alabado por siempre, Rey nuestro, el Dios Todopoderoso, el Rey grande y sagrado, en el cielo y sobre la tierra. A Ti, Adonai nuestro Dios y Dios de nuestros padres, cabe ofrecerte por siempre cántico y alabanza, adoración y melodía, [aclamar Tu] poder y dominio, victoria, grandeza y fortaleza, gloria, esplendor, santidad y soberanía; bendiciones y agradecimientos a Tu Nombre grande y sagrado; del mundo más elevado al más bajo, Tú eres Dios. Bendito eres Tú, Adonai, Dios Todopoderoso, gran Rey, ensalzado con alabanzas, Dios al que cabe dar gracias, Amo de maravillas, Creador de todas las almas, Soberano de todas las criaturas, que Se deleita en los cánticos de alabanza; Tú eres el único Rey, la Vida de [todos] los mundos.

Quienes tienen la costumbre de entonar himnos [luego del Seder] que no lo hagan ahora, entre esta bendición y la correspondiente a la cuarta copa. Debe recitarse la bendición sobre la cuarta copa de inmediato.

Barúj atá Adonái, Elohéinu Mélej haolám, boré prí hagáfen.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que crea el fruto de la vid.

Se bebe [la cuarta copa] reclinándose [hacia la izquierda].

Bendicion Final Sobre el Vino:

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, por la vid y el fruto de la vid, por el producto del campo, y por la tierra preciada, buena y amplia que Tú, generosamente, has dado a nuestros antepasados como herencia, para comer de su fruto y saciarse con su bondad. Apiádate, Adonai nuestro Dios, de Israel, Tu pueblo, de Jerusalén, Tu ciudad, de Tzión, la morada de Tu gloria, de Tu altar y de Tu Templo. Reconstruye Jerusalén, la ciudad sagrada, rápidamente en nuestros días, haznos subir a ella y regocíjanos en ella, y Te bendeciremos con santidad y pureza. (En Shabat: Plázcate fortalecernos en este día de Shabat) y recuérdanos para bien en este día de la Festividad de matzot. Pues Tú, Adonai, eres bueno y haces el bien a todos, y Te agradecemos por la tierra y por el fruto de la vid. Bendito eres Tú, Adonai, por la tierra y por el fruto de la vid.

Bendición Final Después de Otras Bebidas:

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, Creador de numerosos seres vivientes y sus menesteres, por todas las cosas que Tú has creado para mantener con ellas viva el alma de todo ser viviente. Bendito es El que es la Vida de los mundos.

Luego se dice:

¡EL AÑO PROXIMO EN JERUSALEN

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