Hagada de Pesaj Parte 2

RAJZTA

Se lavan ahora las manos recitándose [luego] la [siguiente] bendición de al netilat iadáim:

Barúj atá Adonái, Elohéinu Mélej haolám, ashér kidshánu bemitzvotáv, vetzivánu al netilát iadáim.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos, y nos ha ordenado lo concerniente al lavado de las manos.

MOTZI

Tome las matzot en el orden en que fueron colocadas en la bandeja, la partida entre las enteras, sosténgalas en la mano y recite la siguiente bendición:

Barúj atá Adonái, Elohéinu Mélej haolám, hamotzí léjem min haáretz.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que hace salir el pan de la tierra.


MATZA

No rompa nada de las matzot. Deposite la tercer matzá (la inferior) y recite la siguiente bendición sobre la matzá partida y la superior antes de romperlas. Al recitar la siguiente bendición, tenga en mente que se refiere también al “sandwich” de Korej, que se hará con la tercera matzá, así como al afikomán.

Barúj atá Adonái, Elohéinu Mélej haolám, ashér kidshánu bemitzvotáv, vetzivánu al ajilát matzá.

Bendito eres Tú, Adonai nuestros Dios, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos y nos ha ordenado lo referente a comer matzá.

Quiebre ahora un kazáit (28 gr.) de cada una de las matzot sostenidas, y cómanse juntos [en menos de cuatro minutos] reclinándose [hacia la izquierda].

MAROR

Tome ahora un kazáit del maror, sumérjalo en el jaroset — pero agítelo luego para retirar el jaroset de modo que no se neutralice el sabor amargo. Recite la siguiente bendición:

Barúj atá Adonái, Elohéinu Mélej haolám, ashér kidshánu bemitzvotáv, vetzivánu al ajilát marór.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos y nos ha ordenado lo referente a comer maror.

Coma ahora el maror, sin reclinarse.

KOREJ

Tome la tercer matzá y también un kazáit de jazéret — que habrá de sumergirse en jaroset.
Combine ambos [como un “sandwich”] y diga lo siguiente:

Así hacía Hilel en la época del Beit HaMikdash: combinaba la ofrenda de Pesaj, matzá y maror, y los comía juntos, como fuera dicho: Lo comerán con matzot y hierbas amargas (Núm. 9:11).

Cómalos ahora juntos (reclinado. Tur y Shulján Aruj, secc. 475, Nota del Sidur del autor del Tzemaj Tzedek).

SHULJAN OREJ

Coma y beba ahora cuanto precise. Se puede beber vino entre la segunda y la tercer copa.

TZAFUN

Luego tome el afikomán y repártalo entre todos los miembros de la familia, dando a cada uno un kazáit (28gr.). Cuide no beber luego del afikomán. Cómalo reclinado a la izquierda, antes de medianoche.

BEIRAJ

Se vierte ahora la tercer copa y sobre ella se recita el Birkat HaMazón (Gracias Después de la Comida).

Canción de las Ascensiones. Cuando Adonai haga retornar a los exilados de Tzión, seremos como si antes hubiéramos soñado. Entonces se colmará de risas nuestra boca y nuestra lengua de cánticos de alegría; entonces dirán entre las naciones, “Adonai ha hecho grandes cosas por estos”. Adonai ha hecho grandes cosas por nosotros; estuvimos alegres. Adonai, haz retornar a nuestros exilados cual arroyos a la tierra árida. Aquéllos que siembran con lágrimas cosecharán con cánticos de alegría. El va andando y llora, cargando la bolsa de semilla, de seguro que retornará con cánticos de alegría, portando sus gavillas (Salmo 126).

Por los hijos de Kóraj, un Salmo, una canción cuyo tema básico son las sagradas montañas [de Tzión y Jerusalén]. Adonai ama los portales de Tzión más que todas las moradas de Iaacov. Gloriosas cosas se hablan de ti, ciudad eterna de Dios. Haré recordar a Ráhav y a Babilonia acerca de Mis amados; a Filistea y a Tiro, así como a Etiopía: “Este nació allí”. Y a Tzión le será dicho: “Esta persona y aquélla nacieron allí”; y El, el Altísimo, la establecerá. Contará Adonai en el registro de los pueblos: “Este nació allí”. Sela. Cantantes así como bailarines [entonarán Tu alabanza y dirán:] “Todos mis pensamientos interiores son sobre Ti” (Salmo 87).

Bendigo a Adonai en todo momento; Su alabanza está siempre en mi boca (Sal. 34:2). Finalmente, todo se sabe; teme a Dios y observa Sus mandamientos; pues ésta es toda la finalidad del hombre (Ecl. 12:13). Mi boca expresará la alabanza de Adonai y que toda carne bendiga Su santo Nombre para siempre (Sal. 145:21). Y nosotros bendeciremos a Dios de ahora y por toda la eternidad. Alabad a Dios (Sal. 115:18).

Antes de Máim Ajaroním [el lavado de los dedos], se dice lo siguiente:

Esta es la porción por parte de Dios para un hombre malvado, y la herencia a él asignada por Dios (Iyov 20:29).

Después de Máim Ajaroním, se dice lo siguiente:

Y él me dijo: Esta es la mesa que se halla frente a Adonai (Iejezkel 41:22).

[Se alza la copa].

Cuando hay tres o más [varones mayores de Bar Mitzvá] al recitar el Birkat HaMazón,
[uno de ellos será] el Conductor [y] comenzará así:

Señores, digamos la Bendición.

Los demás responden:
Que el Nombre de Adonai sea bendecido de ahora y por toda la eternidad (Sal. 113:2).

El Conductor [repite la respuesta anterior y] continúa:
Con vuestro permiso, estimados señores, bendigamos a [si hay un quórum de diez, se agrega: nuestro Dios,] Aquél por cuya generosidad hemos comido.

Los demás responden:
Bendito sea [si hay un quórum de diez, se agrega: nuestro Dios,] Aquél por cuya generosidad hemos comido y merced a cuya bondad vivimos.
[El Conductor repite esta respuesta.]

Aquellos presentes que no participaron de la comida responden:
Bendito [si hay un quórum de diez, se agrega: sea nuestro Dios,] y alabado sea Su Nombre constantemente y por siempre jamás.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que, en Su bondad, provee de sustento a todo el mundo con gracia, con bondad y con misericordia. El da comida a toda carne, pues Su bondad es eterna. En Su inmensa y constante bondad para con nosotros, no nos falta [alimento], y que nunca nos falte alimento, en aras de Su gran Nombre. Pues El, Dios benévolo, provee de alimento y de sustento a todos, hace el bien a todos, y prepara alimento para todas Sus criaturas que El ha creado, como está dicho: Abres Tu mano y satisfaces el deseo de todo lo viviente (Sal. 145:16). Bendito eres Tú, Adonai, que provee de alimento a todos.

Te agradecemos, Adonai nuestro Dios, por haber dado como herencia a nuestros antepasados una tierra preciada, buena y amplia; por habernos sacado, Adonai nuestro Dios, de la tierra de Egipto y habernos redimido de la casa de la esclavitud; por Tu pacto que has sellado en nuestra carne; por Tu Torá que nos has enseñado; por Tus estatutos que nos has hecho conocer; por la vida, gracia y bondad que Tú, con gracia, nos has concedido; y por el alimento con el que constantemente Tú nos nutres y sustentas a diario, en todo momento, y a toda hora.

Y por todo esto, Adonai nuestro Dios, Te damos las gracias y Te bendecimos. Bendígase Tu Nombre por la boca de todo lo viviente, constantemente y para siempre. Como está escrito: Cuando has comido y te has saciado, bendecirás a Adonai, tu Dios, por la buena tierra que El te ha dado (Deut. 8:10). Bendito eres Tú, Adonai, por la tierra y el sustento.

Apiádate, Adonai nuestro Dios, de Israel, Tu pueblo, de Jerusalén, Tu ciudad, de Tzión, la morada de Tu gloria, del reinado de la casa de David, Tu ungido, y de la magna y sagrada Casa sobre la cual Tu Nombre fuera proclamado. Dios nuestro, Padre nuestro, Pastor nuestro, nútrenos, susténtanos, aliméntanos y provéenos con abundancia; y libéranos, Adonai nuestro Dios, prontamente, de todas nuestras aflicciones. Por favor, Adonai nuestro Dios, no nos hagas depender de los regalos de los humanos, ni de sus préstamos, sino tan sólo de Tu mano llena, abierta, sagrada y generosa, para que nunca seamos avergonzados ni humillados.

[En Shabat se agrega el siguiente párrafo:

Plázcate, Adonai nuestro Dios, fortalecernos mediante Tus mitzvot, y mediante la mitzvá del Séptimo Día, este grande y sagrado Shabat. Pues este día es grande y sagrado ante Ti, para abstenerse de trabajar y descansar en él con amor, en consonancia con el mandamiento de Tu voluntad. En Tu buena voluntad, Adonai nuestro Dios, otórganos tranquilidad, para que no haya aflicción, tristeza ni pesar en el día de nuestro descanso. Adonai nuestro Dios, haznos ver el consuelo de Tzión, Tu ciudad, y la reconstrucción de Jerusalén, Tu ciudad sagrada, pues Tú eres el Dueño de la salvación y el Dueño del consuelo].

Dios nuestro y Dios de nuestros padres, que ascienda, venga y llegue, sea visto, aceptado y escuchado, traído a la memoria y recordado ante Ti, el recuerdo y la memoria de nosotros, el recuerdo de nuestros padres, el recuerdo del Mashíaj, el hijo de David, Tu servidor, el recuerdo de Jerusalén, Tu ciudad santa, y el recuerdo de todo Tu pueblo, la Casa de Israel, para salvación, bienestar, gracia, bondad, misericordia, buena vida y paz, en este día de la Festividad de matzot, en esta Festividad de convocación santa. Recuérdanos en este [día], Adonai nuestro Dios, para bien; tennos presentes en este [día] para bendición; ayúdanos en este [día] para la buena vida. Con la promesa de salvación y compasión, compadécete y sé benigno con nosotros; ten piedad de nosotros y sálvanos; pues nuestros ojos están dirigidos a Ti, pues Tú, Dios, eres un Rey gracioso y misericordioso.

Y reconstruye Jerusalén, la ciudad santa, rápidamente en nuestros días. Bendito eres Tú, Adonai, que en Su misericordia reconstruye Jerusalén. Amén.

[Se deposita la copa sobre la mesa].

Bendito eres Tú, Adonai nuestro Dios, Rey del universo, Dios benévolo, nuestro Padre, nuestro Rey, nuestra Fortaleza, nuestro Creador, nuestro Redentor, nuestro Hacedor, nuestro Sagrado, el Sagrado de Iaacov, nuestro Pastor, el Pastor de Israel, el Rey que es bueno y que hace el bien a todos, día a día. El ha hecho el bien a nosotros, El hace el bien a nosotros, y El hará el bien a nosotros; El nos ha concedido, nos concede, y nos concederá siempre gracia, bondad y misericordia, alivio, salvación y éxito, bendición y redención, consuelo, manutención y sustento, compasión, vida, paz y todo lo bueno; y que nunca nos haga carecer de bien alguno.

Que el Misericordioso reine sobre nosotros por siempre jamás. Que el Misericordioso sea bendecido en el cielo y en la tierra. Que el Misericordioso sea alabado por todas las generaciones, Se enorgullezca en nosotros por siempre y por toda la eternidad, y Se glorifique en nosotros por siempre jamás. Que el Misericordioso provea nuestro sustento con honra. Que el Misericordioso quiebre el yugo del exilio de nuestros cuellos y El nos conduzca erguidos a nuestra tierra. Que el Misericordioso envíe abundante bendición a esta casa y sobre esta mesa en que hemos comido. Que el Misericordioso nos envíe al Profeta Eliahu –sea recordado para bien– y que él nos anuncie buenas nuevas, salvaciones y consuelos. Que el Misericordioso bendiga a mi padre, maestro mío, amo de esta casa, y a mi madre, maestra mía, ama de esta casa; a ellos, a su hogar, a sus hijos, y a todo lo que poseen; a nosotros, y a todo lo que nosotros poseemos. Tal como bendijo a nuestros antepasados, Avraham, Itzjak y Iaacov: “en todas las cosas”, “con todas las cosas”, “con todo”, así nos bendiga El a todos nosotros juntos (los hijos del Pacto) con una bendición perfecta, y digamos, Amén.

Que se invoque desde las alturas, sobre él y sobre nosotros, un mérito tal que traerá paz duradera. Que recibamos bendición de Adonai y bondad de Dios, nuestro salvador, y que hallemos gracia y buena comprensión a los ojos de Dios y el hombre.

En Shabat:
Que el Misericordioso nos haga heredar aquel día que será sólo Shabat y descanso para vida eterna.

Que el Misericordioso nos haga heredar aquel día que es todo bueno.

Que el Misericordioso nos conceda el privilegio de alcanzar los días del Mashíaj y la vida del Mundo por Venir. El es una torre de salvación para Su rey, y hace benevolencia a Su ungido, a David y sus descendientes eternamente (II Sam. 22:51). El que hace paz en Sus cielos, haga El paz sobre nosotros y sobre todo Israel; y decid Amén.

Temed a Adonai, vosotros Sus sagrados, pues quienes Le temen no carecen de nada. Los leoncillos padecen necesidad y sufren hambre, mas a quienes buscan a Adonai no habrá de faltarles bien alguno (Sal. 34:10-11). Dad gracias a Adonai pues El es bueno, pues Su bondad es eterna (Sal. 107:1). Abres Tu mano y satisfaces el deseo de todo lo viviente (Sal. 145:16). Bendito es el hombre que confía en Adonai, y Adonai será su seguridad (Jer. 17:7).

Recite la [siguiente] bendición sobre el vino y beba [la tercera copa] reclinado [a la izquierda].

Barúj atá Adonái, Elohéinu Mélej haolám, boré prí hagáfen.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que crea el fruto de la vid.

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