Hagada de Pesaj Parte 1

KADESH

(Kidush)

Preparad la comida del Rey Superno. Esta es la comida del Santo, bendito sea, y Su Shejiná.

Cuando la Festividad acaece en Shabat, se dice primero “El sexto día…”:

El sexto día. Y fueron acabados los cielos y la tierra y todas sus huestes. Y Dios acabó en el séptimo día Su obra que había hecho, y descansó en el séptimo día de toda Su obra que El había hecho. Y Dios bendijo al séptimo día y lo santificó, porque en él descansó de toda Su obra que Dios creó para funcionar.

En un día de semana, comenzar aquí:


[En Shabat, agregar las frases entre paréntesis.]

¡Atención Señores!

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que crea el fruto de la vid.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que nos ha elegido de entre todas las naciones, nos ha elevado por sobre todas las lenguas, y nos ha santificado por medio de Sus mandamientos. Y Tú, Adonai, nuestro Dios, nos has dado con amor (en Shabat: Shabatot para descanso y) Festividades para regocijo, fiestas y estaciones para alegría, (en Shabat: este día de Shabat y) este día de la Festividad de Matzot, y esta Festividad de convocación santa, Epoca de nuestra Libertad (en Shabat: con amor,) una convocación santa, conmemorando el Exodo de Egipto. Pues Tú nos has elegido y a nosotros has santificado de entre todas las naciones, y Tu sagrado (en shabat: Shabat y) Festividades (en Shabat: con amor y buena voluntad,) con regocijo y alegría, nos has dado como patrimonio. Bendito eres Tú, Adonai, que santifica (en Shabat: el Shabat e) Israel y las estaciones festivas.

Cuando una Festividad acaece al concluir el Shabat, se recitan las siguientes bendiciones de Havdalá antes de la bendición de “…que nos ha concedido vida…”:

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que creó las luces del fuego.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que establece una distinción entre sagrado y profano, entre luz y oscuridad, entre Israel y las naciones, entre el Séptimo Día y los seis días de trabajo; entre la santidad del Shabat y la santidad de la Festividad Tú has establecido una distinción, y has santificado al Séptimo Día por sobre los seis días de trabajo. Tú has apartado y santificado a Tu pueblo Israel con Tu santidad. Bendito eres Tú, Adonai, que establece una distinción entre lo santo y lo santo.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que nos ha concedido vida, nos sostuvo, y nos hizo posible llegar a esta ocasión.

Se bebe la copa de vino sentado, reclinándose [los varones] hacia el lado izquierdo en señal de libertad.


URJATZ

Lávese las manos sin recitar la bendición.

KARPAS

Tome menos de un kazáit de karpás, sumérjalo en agua salada o vinagre, y recite la siguiente bendición:

Baruj atá Adonái, Elohéinu Mélej haolám, boré pri shaadamá.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, Creador del fruto de la tierra.

Al recitar la bendición, tenga en mente que también es para las hierbas amargas [de maror y korej, a comer más tarde].

IAJATZ

Tome la matzá del medio y pártala en dos, un trozo más grande que el otro. El trozo mayor se [parte en cinco trozos, se envuelve en una servilleta y se] deja de lado para ser usado como afikomán. El trozo menor se devuelve a su lugar, entre las dos matzot.

MAGUID

Alce la bandeja con las matzot y diga:

Este es el pan de aflicción que nuestros antepasados comieron en la tierra de Egipto. Quienquiera tenga hambre, que venga y coma; quienquiera esté en necesidad, que venga y celebre el Seder de Pesaj. Este año [estamos] aquí; el año venidero en la Tierra de Israel. Este año [somos] esclavos, el año venidero [seremos] gente libre.

Se coloca a un lado la bandeja con las matzot, [nuestra costumbre es sólo cubrirlas,] y se llena la segunda copa de vino. Ahora el niño pregunta “¿Qué hace diferente?…”:

Español
Fonética
¿ Qué hace diferente a esta noche de todas las [demás] noches ? ¿Ma nishtaná haláila hazé micól haleilót…
En todas las noches no precisamos sumergir ni siquiera una vez, ¡ y en esta noche lo hacemos dos veces ! …shebejól haleilót éin ánu matbilín afílu paám eját, haláila hazé shtéi peamím?
En todas las noches comemos jametz o matzá, ¡ en esta noche solamente matzá ! …shebejól haleilót ánu ojlín jamétz umatzá, haláila hazé kuló matzá?
En todas las noches comemos cualquier clase de verdura, ¡ esta noche maror ! …shebejól haleilót ánu ojlín sheár ieracót, haláila hazé marór?
En todas las noches comemos sentados erguidos o reclinados, ¡ esta noche todos nos reclinamos ! …shebejól haleilót ánu ojlín béin ioshbín ubéin mesubín, haláila hazé kulánu mesubín?

La bandeja es devuelta a su lugar con las matzot parcialmente descubiertas.
Entonces decimos “Esclavos fuimos…”:

[En Shabat HaGadol, el Shabat anterior a Pesaj, se comienza acá:]

Esclavos fuimos para el Faraón en Egipto, y Adonai, nuestro Dios, nos sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido. Si el Santo, bendito sea, no hubiera sacado a nuestros padres de Egipto, nosotros, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos hubiéramos continuado subyugados al Faraón en Egipto. Aun si todos nosotros fuéramos sabios, todos entendedores, todos conocedores de la Torá, seguiríamos estando obligados a narrar el éxodo de Egipto; y todo el que se explaya al analizar el éxodo de Egipto es merecedor de alabanza.

Aconteció que Rabí Eliezer, Rabí Iehoshúa, Rabí Eleazar ben Azariá, Rabí Akivá y Rabí Tarfón estaban reclinados [en un Seder] en Bené Berak. Estuvieron analizando el éxodo de Egipto durante toda aquella noche, hasta que vinieron sus discípulos y les dijeron: “¡Maestros nuestros! Llegó la hora de recitar el Shemá de la mañana!”

Rabí Eleazar ben Azariá dijo: “Soy cual un hombre de setenta años, pero no logré demostrar que es menester mencionar el éxodo de Egipto en la noche, hasta que lo explicara Ben Zomá: “Está dicho: Para que recuerdes el día en que saliste de Egipto todos los días de tu vida (Deut. 9:3). Ahora bien, ‘los días de tu vida’ se refiere a los días, [y la palabra] ‘todos’ [adicional] indica la inclusión de las noches”. Los Sabios, sin embargo, dijeron: ” ‘Los días de tu vida’, se refiere al mundo presente; y ‘todos’ indica la inclusión de los días del Mashíaj”.

Bendito es el Omnipresente, ¡bendito sea El! Bendito es El que dio la Torá a Su pueblo Israel, ¡bendito sea El! La Torá habla de cuatro hijos: Uno es sabio, uno es malvado, uno es simple, y uno no sabe cómo preguntar.

El Sabio, ¿qué dice? “¿Qué son los testimonios, los estatutos y las leyes que Adonai, nuestro Dios, ordenó a ustedes?” (Deut. 6:20). Tú, a su vez, has de instruirlo en las leyes de Pesaj, [hasta la que dice que] “no se debe comer postre después de la ofrenda de Pesaj”.

El malvado, ¿qué dice? “¿Qué es este trabajo para ustedes?” (Ex. 12:26). ¡Dice “para ustedes”, pero no para él! Al excluirse a sí mismo de la comunidad, ha negado aquello que es fundamental. Tú, por lo tanto, desafílale los dientes y dile: Es por esto que Adonai hizo por mí cuando salí de Egipto (Ex. 13:8); ¡”por mí”, pero no por él! ¡Si él hubiera estado allí, no hubiera sido redimido!”

El simple, ¿qué dice? “¿Qué es esto?” (Ex. 13:14). De modo que le dirás: Con mano fuerte nos sacó Adonai de Egipto, de la casa de esclavos (Ibíd.).

En cuanto a aquél que no sabe cómo preguntar, tú debes iniciarlo, como fuera dicho: Contarás a tu hijo en aquel día diciéndole: ‘es por esto que Adonai hizo por mí cuando salí de Egipto’ (Ex. 13:8).

Se podría pensar que [el análisis del éxodo] debe ser desde el primer día del mes [de Nisán]. Por eso dice la Torá: [Contarás a tu hijo] en aquel día […] (Ex. 13:8). “En aquel día”, sin embargo, podría significar cuando todavía es de día; dice por eso la Torá: […diciéndole:] ‘es por esto [que Adonai hizo por mí cuando salí de Egipto’]. La expresión “por esto” puede utilizarse únicamente cuando la matzá y el maror están ya colocados ante ti.

Al principio nuestros antepasados rindieron culto a ídolos; pero ahora el Omnipresente nos atrajo a Su servicio, como fuera dicho: Y dijo Iehoshúa a todo el pueblo: Así dijo Adonai, el Dios de Israel: ‘Tus antepasados solían vivir al otro lado del río — Teraj, el padre de Avraham y el padre de Najor, y sirvieron otros dioses (Jos. 24:2).

Y Yo tomé a su padre Avraham de allende el río y lo conduje a través de toda la tierra de Canáan. Aumenté su simiente y le di a Itzjak, y a Itzjak di a Iaacov y a Esav. A Esav di el Monte Seír para poseerlo, y Iaacov y sus hijos descendieron a Egipto’ (Jos. 24:3-4).

Bendito es El que guarda su promesa a Israel, ¡bendito sea El! Pues el Santo, bendito sea, calculó el fin [de la esclavitud], con objeto de actuar tal como dijera a Avraham en el “Pacto entre las Partes”, como fuera dicho: Entonces El dijo a Avraham: ‘Has de saber que tu simiente será extranjera en tierra que no es de ellos, y ellos los esclavizarán y los harán sufrir, durante cuatrocientos años. Mas Yo también juzgaré a la nación a la que servirán, y luego de esto saldrán con gran fortuna’ (Gén. 15:13-14).

Conforme las instrucciones de Rabí Itzjak Luria, se debe alzar ahora la copa y se cubren las matzot. [Nuestra costumbre: se cubren primero las matzot y luego se alza la copa].

¡Y ella es la que sostuvo a nuestros padres y a nosotros! ¡Pues no sólo uno se alzó contra nosotros para exterminarnos, sino que en cada generación se alzan sobre nosotros para exterminarnos, ¡y el Santo, bendito sea, nos salva de su mano!

Se deposita la copa sobre la mesa y se descubre la matzá.

Sal y aprende lo que Laván, el arameo, quiso hacer a nuestro padre Iaacov. El Faraón no promulgó su decreto sino contra los niños varones, en tanto que Laván, en cambio, quiso desarraigarlos a todos, como fuera dicho: El arameo quiso destruir a mi padre; y él descendió a Egipto y moró allí, en ínfimo número; y allí se convirtió en nación, grande, fuerte y numerosa (Deut. 26:5).

Y él descendió a Egipto… — obligado por decreto Divino.

…y moró allí… — esto enseña que nuestro padre Iaacov no fue a Egipto para radicarse, sino solamente para morar allí por un tiempo, como fuera dicho: Dijeron ellos al Faraón: ‘para morar en la tierra hemos venido, porque no hay pasto para el ganado de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canáan; y ahora, te rogamos, permite a tus siervos asentarse en la tierra de Góshen (Gén. 47:4).

…en ínfimo número… — como fuera dicho: Con setenta almas descendieron tus padres a Egipto, y ahora Adonai, tu Dios, te ha hecho tan numeroso como las estrellas del cielo (Deut. 10:22).

…y allí se convirtió en nación… — esto enseña que Israel era distinguido allí.

…grande, fuerte… — tal como fuera dicho: Y los hijos de Israel fueron fructíferos y crecientemente abundantes, y se volvieron muy, muy fuertes, y el país se llenó de ellos (Ex. 1:7).

…y numerosa — como fuera dicho: Pasé por sobre ti y te vi revolcándote en tu sangre, y te dije: ‘por tu sangre vivirás’, y te dije: ‘por tu sangre vivirás’. Hice que te acrecientes como las plantas del campo, y tú aumentaste y engrandeciste y te volviste hermosa; tus pechos se formaron y tu cabello creció largo; pero estabas desnuda y descalza (Iejezkel 16:6-7).

“Los egipcios nos maltrataron y nos hicieron sufrir, y cargaron sobre nosotros trabajo duro” (Deut. 26:6).

Los egipcios nos maltrataron… — como fuera dicho: Vamos, actuemos astutamente con él [el pueblo] no sea que se multiplique y, de suceder una guerra contra nosotros, se una a nuestros enemigos, pelee contra nosotros y abandone el país (Ex. 1:10).

…y nos hicieron sufrir… — como fuera dicho: Pusieron sobre él [el pueblo de Israel] alguaciles para hacerlos sufrir con sus cargas, y ellos edificaron ciudades de depósito para el Faraón, Pitom y Raamsés (Ibíd. 1:11).

…y cargaron sobre nosotros trabajo duro — como fuera dicho: Los egipcios hicieron trabajar a los hijos de Israel con rigor. Amargaron sus vidas con duro trabajo, con mortero y con ladrillos, y toda suerte de labor en el campo, todo su trabajo que ellos los hicieron trabajar con rigor (Ibíd. 1:13-14).

“Y nosotros clamamos a Adonai, el Dios de nuestros padres, y Adonai oyó nuestra voz y vió nuestra aflicción, nuestra labor y nuestra opresión” (Deut.26:7).

Y nosotros clamamos a Adonai, el Dios de nuestros padres… — como fuera dicho: Y aconteció en el curso de aquellos muchos días, que murió el rey de Egipto; y los hijos de Israel suspiraron debido a la servidumbre y clamaron. Y su clamor por ayuda subió hasta Dios desde la servidumbre (Ex. 2:23).

…y Adonai oyó nuestra voz… — como fuera dicho: Y oyó Dios sus lamentaciones, y recordó Dios Su pacto con Avraham, Itzjak y Iaacov (Ex. 2:24).

…y vio nuestra aflicción… — esto se refiere a la separación del marido de la mujer, como fuera dicho: Y vio Dios a los hijos de Israel y Dios tomó cuenta (Ex. 2:25).

…nuestra labor… — esto se refiere a los hijos, como fuera dicho: Todo hijo que naciere, al río arrojaréis; y toda hija mantendréis con vida (Ex. 1:22).

…y nuestra opresión… — esto se refiere a la presión, como fuera dicho: He visto la opresión con que los egipcios los oprimen (Ex. 3:9).

“Y Adonai nos sacó de Egipto con mano fuerte y con brazo extendido, con gran manifestación y con señales y maravillas” (Deut. 26:8).

Y Adonai nos sacó de Egipto… — no por medio de un ángel, ni por medio de un serafín, ni por medio de un mensajero. ¡El Santo, bendito sea, lo hizo en Su gloria El Mismo! Como fuera dicho: Y pasaré por la tierra de Egipto en aquella noche, y golpearé a cada primogénito en la tierra de Egipto, de hombre a bestia, y contra todos los dioses de Egipto ejecutaré juicios; Yo, Adonai (Ex. 12:12).

Y pasaré por la tierra de Egipto en aquella noche… — Yo, y no un ángel;
…y golpearé a cada primogénito en la tierra de Egipto… — Yo, y no un serafín
…y contra todos los dioses de Egipto ejecutaré juicios… — Yo, y no un mensajero;
…Yo, Adonai ¡soy Yo y ningún otro!

Con mano fuerte… — esto se refiere a déver (peste), como fuera dicho: He aquí que la mano de Adonai será sobre todo tu ganado en el campo, sobre los caballos, los asnos, los camellos, los vacunos y los ovinos, una peste gravísima (Ex. 9:3).

…y con brazo extendido… — esto se refiere a la espada, como fuera dicho: Su espada estaba desenvainada, en su mano, extendida sobre Jerusalén (I Crón. 21:16).

…y con gran manifestación… — esto se refiere a la revelación de la Shejiná (la Presencia Divina), como fuera dicho: ¿O ha intentado dios alguno venir para tomar para sí una nación de dentro de otra nación con pruebas, señales y maravillas, con guerra, con mano fuerte, con brazo extendido, y con grandes manifestaciones, tal como todo lo que Adonai, vuestro Dios, hizo por vosotros en Egipto ante tus ojos? (Deut. 4:34)

…y con señales… — esto se refiere a la vara, como fuera dicho: Toma en tu mano esta vara con la cual ejecutarás las señales (Ex. 4:17).

…y maravillas — esto se refiere a la sangre, como fuera dicho: Y mostraré maravillas en el cielo y en la tierra

Al pronunciar las palabras siguientes, “sangre, fuego, y columnas de humo”, derrame tres veces del vino de la copa. No retire vino sumergiendo un dedo en él, sino volcando de la copa misma, y hágalo en un recipiente quebrado. (Téngase en mente que la copa simboliza el aspecto de Maljut que contiene un aspecto de “furia e indignación”. Por intermedio de nuestra facultad de biná (entendimiento) volcamos [aquel aspecto de “furia e indignación”] al derramar del vino de la copa en un recipientes quebrado que representa a la Kelipá, es decir, aquello que es llamado “maldito” [el principio del mal]).

Sangre, fuego, y columnas de humo (Ioel 3:3).

Otra explicación: mano fuerte indica dos [plagas]; brazo extendido, otras dos; gran manifestación, otras dos; señales, otras dos; y maravillas, otras dos.

Estas son las Diez Plagas que el Santo, bendito sea, trajo sobre los egipcios en Egipto, y ellas son:

Al recitar las Diez Plagas, derrame de la copa misma diez veces, como se dijera antes (y al derramar téngase nuevamente en mente lo que se dijera antes). El vino que queda en la copa (se habrá vuelto “vino que provoca alegría”, por lo que) no debe derramarse, sino que se le agrega vino.

Sangre
Ranas
Piojos
Bestias
Salvajes
Peste
Sarna
Granizo
Langosta
Oscuridad
Muerte de los Primogénitos

Rabí Iehudá se refería a ellas con siglas:

[También al decir cada una de las siglas “DeTzaJ…” se derrama del vino de la copa, y sólo luego se la vuelve a llenar].

DeTzaJ (sangre, ranas, piojos);
ADaSh (bestias, peste, sarna);

BeAJaV (granizo, langosta, oscuridad, primogénitos).

Rabí Iosi, el galileo, dijo: ¿De dónde sabes que los egipcios fueron castigados con diez plagas en Egipto, y luego fueron castigados con cincuenta plagas en el mar? En Egipto dice de ellos: Los magos dijeron al Faraón: ‘Este es el dedo de Dios’ (Ex. 8:15). Y en el mar dice: Israel vio la gran mano que Adonai puso sobre Egipto; y el pueblo temió a Adonai, y ellos creyeron en Adonai y en Moshé, Su servidor (Ex. 14:31). Ahora bien, ¿cuánto fueron castigados con el dedo? ¡Diez plagas! Debes decir entonces que en Egipto fueron castigados con diez plagas, ¡y en el mar fueron castigados con cincuenta plagas!

Rabí Eliezer dijo: ¿De dónde sabemos que cada plaga individual que el Santo, bendito sea, trajera sobre los egipcios en Egipto consistió de cuatro plagas? Pues fue dicho: Envió contra ellos Su fiera ira, furor, indignación, angustia, una pandilla de emisarios de mal (Sal. 78:49). Furor, indica una; indignación, dos; angustia, tres; pandilla de emisarios de mal, cuatro. De ahí que debes decir que en Egipto fueron castigados con cuarenta plagas, y en el mar fueron castigados con doscientas plagas.

Rabí Akivá dijo: ¿De dónde sabemos que cada plaga individual que el Santo, bendito sea, trajera sobre los egipcios en Egipto consistió de cinco plagas? Pues fue dicho: Envió contra ellos Su fiera ira, furor, indignación, angustia, pandilla de emisarios de mal (Ibíd.). Su fiera ira, indica una; furor, dos; indignación, tres; angustia, cuatro; pandilla de emisarios de mal, cinco. De ahí que debes decir que en Egipto fueron castigados con cincuenta plagas, y en el mar fueron castigados con doscientas cincuenta plagas.

[Las siguientes catorce estrofas que concluyen con “Daienu…” se recitan de una vez].

Cuántos niveles de favor ha concedido el Omnipresente sobre nosotros!

Si El nos hubiera sacado de Egipto, y no hubiera ejecutado juicios contra ellos

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si hubiera ejecutado juicios contra ellos, y no contra sus ídolos

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si hubiera destruido sus ídolos, y no hubiera matado a sus primogénitos

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si hubiera matado a sus primogénitos, y no nos hubiera dado sus bienes

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si nos hubiera dado sus bienes, y no hubiera partido para nosotros el mar

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si hubiera partido para nosotros el mar, y no nos hubiera hecho pasar por él en seco

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si nos hubiera hecho pasar por él en seco, y no hubiera ahogado en él a nuestros opresores

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si hubiera ahogado en él a nuestros opresores, y no nos hubiera provisto de nuestras necesidades en el desierto por cuarenta años

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si nos hubiera provisto de nuestras necesidades en el desierto por cuarenta años, y no nos hubiera alimentado con el maná

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si nos hubiera alimentado con el maná, y no nos hubiera dado el Shabat

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si nos hubiera dado el Shabat y no nos hubiera traído al Monte Sinaí

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si nos hubiera traído ante el Monte Sinaí, y no nos hubiera dado la Torá

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si nos hubiera dado la Torá y no nos hubiera introducido en la Tierra de Israel

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Si nos hubiera introducido en la Tierra de Israel, y no hubiera construido para nosotros el Beit HaBejirá (la Casa Elegida)

— ¡Daienu, nos hubiera bastado!

Pues entonces, cuánto más debemos estar agradecidos al Omnipresente por la bondad doble y redoblada que El ha concedido sobre nosotros, pues nos sacó de Egipto, ejecutó juicios contra ellos, y contra sus ídolos, mató a sus primogénitos, nos dio sus bienes, partió para nosotros el mar, nos hizo cruzarlo en seco, ahogó en él a nuestros opresores, proveyó nuestras necesidades en el desierto por cuarenta años, nos alimentó con el maná, nos dio el Shabat, nos trajo ante el Monte Sinaí, nos dio la Torá, nos introdujo en la Tierra de Israel, y construyó para nosotros el Beit HaBejirá para expiar todos nuestros pecados.

[Hasta aquí se dice en Shabat HaGadol, el Shabat anterior a Pesaj].

Rabán Gamliel solía decir: Quienquiera no analizara estas tres cosas en Pesaj, no ha cumplido su deber; y ellas son: Pesaj (el sacrifico Pascual), matzá (el pan ázimo) y Maror (las hierbas amargas).

Pesaj — el cordero de Pesaj que nuestros padres comían durante la época del Beit HaMikdash, ¿Por qué causa [así hacían]? Porque el Omnipresente pasó por alto las casas de nuestros padres en Egipto, como fue dicho: Y diréis ‘Es una ofrenda de Pesaj para Adonai, porque pasó por alto las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios con una plaga, y salvó nuestras casas’. Y el pueblo se inclinó y se prosternó (Ex. 12:27).

Se toma en la mano la matzá partida y se dice:

Esta matzá que comemos, ¿por qué causa? Porque la masa de nuestros padres no tuvo tiempo de leudar antes que el Rey de los reyes de reyes, el Santo, bendito sea, Se les revelara y los redimiera. Como fuera dicho: Y cocieron tortas de matzá de la masa que habían sacado de Egipto, pues no fue leudada; pues habían sido expulsados de Egipto y no podían demorarse, ni tampoco habían preparado toda [otra] provisión (Ex. 12:39).

Se toma el maror en la mano y se dice:

Este maror que comemos ¿por qué causa? Porque los egipcios amargaron la vida de nuestros padres en Egipto, como fuera dicho: Y amargaron sus vidas con duro trabajo, con mortero y con ladrillos y toda suerte de labor en el campo; todo su trabajo que ellos los hicieron trabajar con rigor (Ex. 1:14).

En cada generación la persona está obligada a considerarse a sí misma como si ella hubiera salido de Egipto, como fuera dicho: Y dirás a tu hijo en ese día: ‘es por causa de esto que Adonai hizo conmigo cuando salí de Egipto’ (Pesajím 10:5). El Santo, bendito sea, no solamente redimió a nuestros padres de Egipto, sino también a nosotros redimió junto con ellos, como fuera dicho: Es a nosotros a quien sacó de allí, para que pueda traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres (Deut. 6:23).

Se cubre la matzá y se alza la copa.

La copa se sostiene en la mano hasta concluir la bendición “que nos redimió…”.

Por lo tanto es nuestro deber agradecer, loar, alabar, glorificar, ensalzar, adorar, bendecir, enaltecer y honrar a Aquél que realizó todos estos milagros para nuestros padres y para nosotros. Nos sacó de la esclavitud a la libertad, de la tristeza a la alegría, del duelo a la festividad, de la profunda oscuridad a la gran luz, y de la esclavitud a la redención. Por ello, entonemos ante El ¡Haleluiá — Alabad a Dios!

¡Haleluiá — alabad a Dios! Ofreced alabanza, servidores de Adonai; alabad el Nombre de Adonai. Que el Nombre de Adonai sea bendecido, de ahora y para toda la eternidad. Desde donde el sol sale hasta donde el sol se pone, es alabado el Nombre de Adonai. Alto por encima de todas las naciones es Adonai; Su gloria trasciende los cielos. ¡Quién es como Adonai nuestro Dios que mora en lo alto [y sin embargo] mira hacia tan bajo sobre el cielo y la tierra! El alza al pobre del polvo, levanta al menesteroso del muladar, para sentarlo con los nobles, con los nobles de Su pueblo. Transforma a la mujer estéril en una familia, en una jubilosa madre de hijos. ¡Haleluiá — alabad a Dios! (Salmo 113).

Cuando Israel salió de Egipto, la Casa de Iaacov de un pueblo de lengua extranjera, Iehudá se convirtió en Su [pueblo] sagrado, Israel, Su dominio. El mar vio y huyó, el Jordán se volvió hacia atrás. Las montañas saltaron cual carneros, las colinas cual corderos jóvenes. ¿Qué te sucede, mar, que huyes; Jordán, que te vuelves hacia atrás; montañas, que saltáis como carneros; colinas, como corderos jóvenes? [Lo hacemos] ante el Amo, el Creador de la tierra, ante el Dios de Iaacov, que transforma la peña en un estanque de agua, el pedernal en un manantial de agua (Salmo 114).

[Se vuelve a alzar la copa].

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que nos redimió y redimió a nuestros padres de Egipto, y nos hizo posible llegar a esta noche para comer matzá y maror. En igual forma, Adonai, nuestro Dios y Dios de nuestros padres, permítenos llegar a otras efemérides y festividades que vendrán a nosotros en paz, con alegría en la reconstrucción de Tu ciudad, y con júbilo en Tu servicio [en el Beit HaMikdash]. Entonces comeremos de los sacrificios y de las ofrendas de Pesaj (en la conclusión del Shabat se dice: de las ofrendas de Pesaj y de los sacrificios) cuya sangre será salpicada sobre la pared de Tu altar para aceptación; y Te agradeceremos con una nueva canción por nuestra redención y por la salvación de nuestras almas. Bendito eres Tú, Adonai, que redimió a Israel.

Se recita la siguiente bendición, y se bebe la [segunda] copa, reclinado [hacia la izquierda]:

Barúj atá Adonái, Elohéinu Mélej haolám, boré prí hagáfen.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que crea el fruto de la vid.

Una respuesta a Hagada de Pesaj Parte 1

  1. yojanan ben ABRAHAM dice:

    ¡que trabajo tan bello,es la pura misericordia de Hashem!.Que el
    Santo-Bendito Sea-los bendiga.Toda RABA

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