Nuevas Disposiciones tienen a convertidos en Lista de Espera

Por Dina Kraft – Traducido del inglés por Alvaro Eliyahu BaYona

TEL AVIV.- Sara es una mujer de 35 años de edad, Americana, quien ha vivid una vida ortodoxa por años pensando que todo lo que había hecho estaba en regla.

Estudió Judaísmo en Los Ángeles. Su conversión fue aprobada allí y luego se trasladó a vivir a Israel como una judía más. Pero la alegría le duró poco hasta que el Ministerio del Interior decidió cambiar las reglas de juego.

Cinco meses después de arribar a Tel Aviv todavía se encuentra esperando su ciudadanía a la que tiene derecho bajo la Ley del Retorno, que garantiza a todos los judíos alrededor del mundo su ciudadanía israelí.

“El Ministerio del Interior tiene muchas reglas y siempre las viven cambiando”, dijo Sara que pidió no ser identificada por su nombre propio ya que podría poner en peligro su solicitud de ciudadanía. “Con cada persona que tu hablas allí te da una historia diferente de lo que tu necesitas. Parece que gente en mi misma condición es mantenida en la oscuridad”.

Sara es profesora de Literatura China, casada con un israelí y es una del gran numero de convertidos al judaísmo de la Diáspora que enfrentan problemas en Israel debido al nuevo paquete de protocolos en el Ministerio del Interior.

Críticos dicen que las nuevas normas son demasiado estrictas y privan a las personas de la Diáspora que han aprobado su conversión de sus derechos civiles, haciendo las cosas mas duras para los convertidos que quieren emigrar a Israel. Pero quienes apoyan las iniciativas dicen que lo que se busca es separar a los convertidos genuinos de aquellos que solo buscan una vía rápida para emigrar a Israel y conseguir fácilmente su ciudadanía.

Las nuevas regulaciones son el último capítulo en la larga batalla sobre quien es verdadero judío, una pregunta que siempre ha puesto tensas las relaciones entre Israel y la Diáspora.

De acuerdo a las nuevas normas -que todavía no han sido aprobadas pero que están siendo aplicadas de acuerdo a abogados que manejan conversiones- los convertidos al judaísmo de la Diáspora deben permanecer en sus comunidades en donde hicieron su conversión por al menos nueve meses antes de decidir emigrar a Israel.

Las normas también obligan a 350 horas de clases y ejercicios prácticos para los convertidos en la Diáspora (elaborado sobre normas establecidas en Israel para el Instituto oficial de conversiones) y prohibir a cualquier convertido que no tenga un familiar judío viviendo en Israel y a cualquiera que estando en Israel haya sido considerado ilegal en cualquier periodo de tiempo.

Las normas propuestas por el anterior Ministro del Interior Meir Sheerit esperan la aprobación por la oficina del Fiscal General y deben ser revisadas por el Ministro de Justicia.

El Rabino Uri Maklev, miembro del Knesset por el Partido Judaísmo Torá Unidos, dijo a través de un auxiliar que las reglas están dirigidas a proteger a Israel de aquellos que buscan ilegalmente hacerse pasar como judíos auténticos.

“Queremos salvaguardar la calidad del judaísmo”, dijo Maklev. “Hay muchos que quieren unirse pero ciertas normas que necesitamos sean mantenidas y esta parece ser la intención de estos criterios. Aún si una persona entra al país bajo falsas pretensiones es un problema porque esto afecta a todos aquellos que están esperando en la línea.

Algunos críticos aseguran que las nuevas normas son un intento por quitar el control sobre las conversiones que los autoridades rabínicas tienen en la Diáspora. “El Estado siempre ha mantenido al menos un módico respeto por la integridad de las comunidades judías y ahora, por primera vez, en orden de proteger la política de inmigración ellos están tratando de imponer modelos arbitrarios a las comunidades judías de la Diáspora”, dijo Shaul Farber, un rabino ortodoxo y fundador de la oficina de Jerusalén del Centro de Información de Vida Judía que busca ayudar a los judíos a navegar por la burocracia religiosa de Israel.

“En vez de darles la bienvenida, Israel parece poner en escrutinio a todos ellos de una manera draconiana”, dijo Farber. “En mi opinión, esto es algo que debe tener a la comunidad judía americana escandalizada”.

Mientras tanto, Sara no pudo permanecer en Los Ángeles por otros nueve meses debido a problemas financieros y asuntos personales. Ella pensó que era libre de emigrar sin condiciones una vez que en 2005 un panel de la Suprema Corte de Israel revocó el periodo de un año de espera para los inmigrantes que terminaban su proceso de conversión.

En respuesta a varias preguntas de JTA, la vocera del Ministro del Interior, Sabine Hadad, dijo que el nuevo criterio esta bajo revisión. Hadad no dio detalles sobre el razonamiento detrás de las nuevas directrices.

El Rabino Andy Sachs, director del movimiento conservador de Israel, tomó el problema específico con el requisito de las 350 horas de instrucción.
“Es un abuso de poder y, esencialmente, crea un papado encabezado por el jefe de los rabinos que determinan cómo los rabinos en el extranjero deben actuar”, señaló Sachs. “Es completamente castrar la autoridad de los rabinos locales y las comunidades judías para tomar una determinación de cuándo una persona está lista para ser judío”.

Israel no reconoce las conversiones no ortodoxas, a menos que se lleven a cabo en el extranjero. Las conversiones ortodoxas sólo son aceptadas si son realizadas por uno de los nueve tribunales rabínicos específicos en los Estados Unidos.
Esto ha suscitado la ira de algunos rabinos ortodoxos americanos que están cuestionando públicamente por qué una banda estrecha de los tribunales se consideran legítimos.

El rabino Barry Freundel, presidente del comité de política y standards de conversiones del Consejo de rabinos ortodoxos de América, calificó de “preocupante” que el Ministerio del Interior esté tomando decisiones en las conversiones.
Sus colegas han examinado la cuestión, dijo Freundel, pero no estaban seguros de con quién hablar, porque ellos generalmente tratan con el Gran Rabinato y estas reglas son provenientes del Ministerio del Interior.

Entre los que esperan convertirse en israelí está Raquel, una mujer de 22 años cuya madre se convirtió al judaísmo cuando Raquel era una niña. Raquel creció en la comunidad judía de Budapest, y asistió a una escuela secundaria judía.
Ella ha estado esperando durante tres años desde que se mudó a Israel después de hacer su conversión al judaísmo conservador en Londres.
“He vivido toda mi vida como una Judía”, dijo Raquel, que tiene una visa renovable para permanecer en Israel por ahora, debido a que su marido es judío estadounidense que hizo aliá. “Es muy frustrante”.

(Ben Harris de JTA contribuyó con este reporte desde New York.)

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