“Coloca Ahora tu mano….” Parasha Jaye Sara

“Coloca ahora tu mano bajo mi muslo. Y te har jurar que no tomars mujer para mi hijo de las hijas de los cananeos…” (24:3)

Haba una vez un judo del campo que llevaba a su vaca a la ciudad para que la sacrificaran. La ciudad ms cercana en la que haba un shojet (sacrificador ritual) se hallaba a una distancia considerable, y el judo estaba cansado. Alz la vista y vio, a la distancia, viniendo en su direccin, lo que daba la impresin de ser un rabino muy distinguido.

Cuando el judo alcanz al rabino, le pregunt si poda sacrificarle la vaca. El rabino respondi afirmativamente; sac el cuchillo de shojet y se dispuso a sacrificar a la vaca.

Luego, el rabino le pregunt al judo: “Entre nosotros… ¿me podra prestar un poco de dinero por unas semanas?”

El judo respondi: “Ojal pudiera ayudarlo, pero la verdad es que yo a usted no lo conozco… No lo tome en forma personal, pero ¿quin me asegura que me va a devolver el dinero?”

El rabino lo mir a los ojos y le dijo: “Cuando se trata de plata, quiere referencias, pero con la vaca, no le import que un perfecto extrao sacrificara su animal… ¿Acaso no le preocupa que tal vez coma carne no kasher?”

Eliezer era el sirviente ms leal de Abraham Avinu. Se hallaba a cargo de toda su fortuna. En ese sentido, Abraham confiaba en l plenamente. Pero en lo referente a temas espirituales, a la crucial eleccin de una esposa para Itzjak, la futura madre del pueblo judo, Abraham le hizo prestar juramento.

Si tanto cuidamos nuestra cuenta bancaria en este mundo, ¿acaso no deberamos ocuparnos por lo menos en igual medida de nuestra cuenta en el Banco Nacional del Olam ha Ba (Mundo Venidero)?

(Basado en el Beer Maim Jaim, tal como omos de boca de Rab Calev Gestetner, y una historia del Maguid de Dubno, tal como la omos de boca de Rab Reuven Subar)

“Y fue la vida de Sara, cien aos, veinte aos, y siete aos, fue la vida de Sara” (23:1)

 

“No s, rabino, todo este tema de la religin no es fcil… yo soy un tipo simple… es demasiado para m!”

Rab Akiva estaba dando una drash (conferencia) a la congregacin, y la gente bostezaba. Entonces dijo: “¿Cmo supo Ester que habra de reinar en 127 estados? Porque vio que era descendiente de Sara, que vivi 127 aos”.

¿Por qu Rab Akiva le dijo esto a su cansado auditorio? Rab Akiva se haba referido a conceptos de un nivel muy elevado. Y la congregacin se estaba durmiendo… Crean que estos pensamientos tan exaltados estaban por encima de sus posibilidades. Por eso Rab Akiva quiso despertarlos, para que se dieran cuenta de que cualquier judo puede conectarse con los conceptos ms elevados de la Tor.

Porque as como la capacidad de Ester de arriesgar la vida al presentarse ante Ajashverosh sin permiso era el legado espiritual de la rectitud de Sara, del mismo modo cada judo posee un legado: el poder alcanzar los ms altos niveles de espiritualidad.

No caigamos en la negatividad de “¿Quin soy yo? ¿Cul es el valor de mi vida?” Todos los judos estamos conectados en lnea directa con lo ms profundo y ms exaltado de la Tor!

(Adaptado del Pri Tzadik)

“E Itzjak le trajo a la tienda de Sara, su madre…” (24:66)

 

Cuando Sara estaba con vida, sus velas de Shabat estaban prendidas desde Erev Shabat hasta el prximo Erev Shabat. Haba una bendicin en su masa. Y la nube de la Presencia Divina se mantena conectada a su tienda. Al morir Sara, cesaron todas esas manifestaciones. Sin embargo cuando Itzjak trajo a Rivka a la tienda de su madre Sara, regresaron.

El Mishkn (Tienda de la Reunin) era una representacin de las tiendas de los ancestros. Porque los mismos milagros que se podan hallar en las tiendas de los ancestros, tambin se hallaban presentes en el Mishkn:

Al igual que las lmparas de Sara y Rivka, la Ner ha Maarav (Luz Occidental del Mishkn) arda en forma milagrosa. Y con ella encendan las dems luces. Al igual que la masa de Sara y Rivka, los Panes de la Proposicin del Mishkn eran benditos. Seguan tibios y frescos inclusive despus de una semana en el Mishkn, y todo el que coma de ellos quedaba satisfecho con un pedacito. Y, por supuesto, como en la tienda de los ancestros, la nube flotaba sobre el Mishkn.


¿Por qu las velas de Sara ardan de Erev Shabat a Erev Shabat?

 

Los das de semana no podan destruir la luz que alcanzaban en Shabat. Las velas ardan toda la semana, alimentadas con esa misma kedush (santidad). Por eso, cuando llegaba el Shabat siguiente, la luz de las velas que se encendan solamente agregaba ms luz a la luz que quedaba desde el Shabat anterior.

Igualmente, cuando encendan las luces del Mishkn desde la milagrosa Ner ha Maarav, no hacan ms que sumar a la luz que haba brillado el da anterior. Y as la luz creca y creca…

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