INTRODUCCION Melajot de Shabat

Este libro se escribió como una guía para entender las treinta y nueve categorías de trabajo prohibidas en shabbat. Como el término “guía” lo indica, no se pretende explicar o responder cualquier posible pregunta acerca de estas categorías. Esta guía fue diseñada para proveer al lector con la suficiente sabiduría en cada una de las categorías, capacitándolo para reconocer cuándo surge una pregunta de halajá. En ese caso, el lector deberá consultar con un rabino competente.


El término “trabajo” (melajá), usado al hablar de shabbat, no significa labor. La Torá nos prohibe muchos actos que requieren poco esfuerzo. El concepto principal de “trabajo” en shabbat es hacer algo constructivo o creativo. (shabbat 105b, responsa Shoel u Meshib, edición 3, parte 3, responsa 79)

Se nos ordena apartarnos del trabajo creativo en shabbat como testigos simbólicos ante el hecho de que D-os creó al mundo en seis días y “descansó” en el séptimo día. Por lo tanto, aquel que viola intencionalmente el shabbat es comparado a un idólatra quien niega a D-os como Creador.

Los treinta y nueve trabajos creativos que fueron necesarios para la construcción del Mishcán (Tabernáculo) son las treinta y nueve categorías prototipo de trabajo creativo (àá îìàëåú) que están prohibidas en shabbat. Esto no implica que en realidad tuvieran que plantar los productos necesarios, es posible que tuviesen en su posesión algunos porque eran parte del botín egipcio. El desierto del Sinaí es semiárido con arroyos subterráneos que permiten la agricultura en ciertas áreas. También es posible que encontraran las plantas creciendo en el desierto. Sin embargo, estos treinta y nueve trabajos fueron necesarios para la construcción del Mishcán.

El primer grupo de trabajos creativos era necesario para la producción de colores necesarios para teñir los hilos de las telas usadas para cortinas y las vestimentas sacerdotales y para teñir las pieles que se usaban como coberturas.

El primer proceso consistía en preparar el campo, limpiándolo de escombros y arándolo. Luego plantaban o esparcían las semillas. Después de haber crecido hasta estar maduras, las plantas se cosechaban y agavillaban para ser transportadas y procesadas. El proceso inicial era trillar o aventar la planta para quitarle las semillas necesarias para producir el tinte. El proceso de trillar implicaba sacudir las semillas de la cáscara; el de aventar implicaba usar el viento para que soplara las semillas de su cáscara. Un método de este último era tirar la planta hacia arriba al viento para que cayesen separadas y luego se reúne las semillas.

El siguiente paso era el control de calidad, separando las de mala calidad con la mano o con un utensilio, o usando un tamiz para separar la semilla del desperdicio.

Después las semillas o plantas se molían y mezclaban con un líquido que producía un tinte. Algunos tintes eran mezclados con un poco de líquido hasta que la mezcla se espesaba como una pintura. Este proceso es comparable a amasar. Otro proceso cocinaba el material en bruto para convertirlo en un tinte.

El segundo grupo de trabajos creativos era necesario para la producción de las cortinas y de las prendas sacerdotales.

Trasquilar una oveja era el proceso inicial. Después, la lana en estado bruto se lavaba en un arroyo y luego en una tina con detergentes para quitarle la grasa. Luego se blanqueaba poniéndola, todavía húmeda, en una cámara herméticamente cerrada donde se quemaba azufre. Así la lana estaba lista para ser hilada.

El primer proceso de hilar era peinar la lana hasta que todas las fibras estuviesen lisas y paralelas unas con otras. El siguiente paso era teñir la lana antes del hilado para así producir un artículo de calidad. Después los artesanos hilaban de fibras cortas largos hilos continuos.

Después de hilar, la tela se producía a través de tres operaciones básicas del tejido. El primer paso era retorcer (îéñê), acomodando los hilos en los palos en una dirección. El siguiente paso era preparar el telar para el tejido pasando los hilos a través de los lizos (òåùä ùúé áúé ðéøéï). El último paso era tejer los hilos (àåøâ) perpendicularmente a la dirección de los hilos de la urdimbre. Una operación de control de calidad se hacía durante el proceso de tejido llamado “cortar dos hilos de la urdimbre” (ôåöò ùúé çåèéï), donde los hilos de la urdimbre eran cortados, acortados y arreglados. Existían varias situaciones que requerían tal arreglo. Una situación era cuando los hilos estaban empacados muy densamente; se remediaba cortando en la hirma y tirándolos hacia fuera. Otra situación se daba cuando había hilos irregulares, siendo éstos cortados y quitados. Finalmente, después de completar la tela, se cortaban los hilos para quitarla del telar.

Algunas cortinas del Mishcán estaban cosidas unas con otras. El proceso final de ensartar una aguja era hacer un nudo al final del hilo. Si se rompía el hilo, se desataba el nudo para reponer el hilo y volverlo a atar. Si durante la costura de la cortina no estaban satisfechos con lo que se había hecho, la costurera las desgarraba para volver a coserlas de manera satisfactoria.

El tercer grupo de trabajo creativo era necesario para las coberturas de piel del Mishcán (Tabernáculo). Primero se atrapaba al animal, después se le mataba y despellejaba. La piel se salaba y curtía con químicos que la ablandaban y la hacían útil como el cuero, aun si todavía no se quitaban los pelos. Después se alisaba frotando una con otra, estirándola entre dos palos y alisando la superficie.

El último proceso era marcar el área de la pieza de piel que se utilizaría como cobertura. Esto se hacía trazando líneas guía para cortarla en la forma deseada. Después se cortaba la piel siguiendo estas líneas guía.

El cuarto grupo de trabajos creativos era necesario para armar y desmantelar el Mishcán. El hecho mismo de armar y desarmar el Mishcán era un trabajo creativo.

Primero tenían que marcar las maderas para colocar las vigas en el orden correcto. Esto se hacía por medio de la escritura de letras en cada viga. Durante el armado, el desmantelamiento y el transporte, algunas de estas marcas se embadurnaban hasta el grado de tener que borrar las marcas previas para poder marcarlas otra vez.

Las vigas se transportaban en carretas que se consideraban dominio privado aunque estaban paradas en el dominio público, porque eran más altas de diez tefajim (puños) con un área de más de cuatro tefajim cuadrados. Por lo tanto, cuando se quitaban las vigas para armar el Mishcán, transportaban las vigas de un dominio privado a través de un dominio público y viceversa cuando desmantelaban el Mishcán.

El quinto grupo de trabajos creativos era hecho por artesanos joyeros.

Prendían fuego para fundir los metales necesarios para la construcciones del Mishcán, las vestimentas sacerdotales y las vasijas. Coque era el combustible utilizado para fundir porque producía una mínima cantidad de humo. Esto se producía quemando parcialmente madera en horno hermético y, su término, se extinguía el fuego para producir coque. El metal derretido se batía para formar hilos y vasijas. Después, algunas partes se añadían a las vasijas para completarlas.

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